Slow Food Araba hará entrega del Premio Slow Food Araba 2026 a Luis López de Sosoaga (Pastelería “Sosoaga”), a título póstumo, e Isidoro 
Torreblanca (Pastelería “Txistu”), en reconocimiento a su extraordinaria aportación a la gastronomía y a la cultura pastelera y repostera de Vitoria-Gasteiz y de Álava. El acto tendrá lugar el próximo 25 de julio en el marco de las actividades que se desarrollarán dentro de la Feria Agrícola de Santiago que organiza Diputación Foral de Alava. Con esta distinción, “Slow Food Araba quiere reconocer, además de dos brillantes trayectorias profesionales, el valor de un oficio que ha contribuido durante décadas a construir la identidad gastronómica de nuestro territorio”, recuerda su presidente, José Antonio Arberas. El acto de entrega será a las 14 horas tras concluir las actividades previstas.
Luis López de Sosoaga ha dejado una huella imborrable en la historia de la pastelería alavesa con la creación del mítico “Goxua”, un postre que hoy forma parte del patrimonio gastronómico y emocional de varias generaciones y que se ha convertido en uno de los grandes símbolos culinarios de Vitoria-Gasteiz y de Euskadi por extensión.
Por su parte, Isidoro Torreblanca, al frente durante décadas de la Pastelería Txistu en la que cederá próximamente el testigo, “representa una trayectoria ejemplar marcada por la creatividad, la innovación y el compromiso con la excelencia. Su implicación en la Asociación de Pastelerías y Confiterías de Álava y su participación en numerosas iniciativas gastronómicas, han contribuido decisivamente al prestigio del sector pastelero alavés”.
Valores de la gastronomía alavesa
“Ambos homenajeados representan valores plenamente alineados con la filosofía de la organización, el respeto por el trabajo artesanal, la defensa de la calidad, la transmisión del conocimiento entre generaciones, el apoyo al pequeño comercio y la apuesta, siempre que ha sido posible, por materias primas de proximidad”.
La asociación considera que “el patrimonio gastronómico de un territorio, además de estar conformado por sus productos y sus recetas tradicionales, también se configura por las personas que, con su esfuerzo cotidiano, han sabido conservar, enriquecer y transmitir ese legado. En Slow Food solemos hablar de personas agricultoras, ganaderas y cocineras así como de la biodiversidad. Hoy queremos detenernos en otro patrimonio igual de importante: las personas que, desde un obrador, han endulzado la vida de varias generaciones de alavesas y alaveses”.
Ese es precisamente el espíritu de estos reconocimientos; “valorizar el trabajo silencioso de tantas personas profesionales que, desde el pequeño comercio y la artesanía alimentaria, han contribuido a hacer de Álava un territorio con una identidad gastronómica propia”. Slow Food Araba hace extensible este reconocimiento “a todos las personas que ejercen como pasteleras y reposteras que, generación tras generación, mantienen vivo un oficio esencial para nuestra cultura gastronómica”.






